jueves, 9 de junio de 2016

SAFO: "Lo bueno de la memoria"

SAFO INMORTAL


De la vida de Safo poco se sabe. Casi todos los datos que tenemos sobre la poetisa de Lesbos (que vivió entre el siglo VII y VI a.C.) nos llegan a través de testimonios indirectos de otros autores y estudiosos griegos y latinos; aunque sí podemos deducir de sus poemas que era una poetisa del amor, sobre todo. El contenido amoroso y erótico de sus versos (muchas veces, desgraciadamente, fragmentarios) nos hace descubrir a una mujer apasionada y extremadamente sensible con el mundo.




Dejando a un lado su inclinación sexual, tan debatida y trillada (a veces en exceso), expongo aquí la traducción de su poema 44, titulado tradicionalmente como “Los dones de la memoria” (yo he preferido traducirlo por “Lo bueno de la memoria”).  Me tomo además en esta versión ciertas libertades con el fin de “actualizar” el poema al lector. No obstante, las traducciones de Carlos García Gual y Aurora Luque son dos de las mejores que yo he tenido la suerte de disfrutar. Pensemos, por otro lado, que una traducción nunca iguala al poema original, sea la lengua que sea. Pido perdón por ello.

Además, este poema no nos ha llegado por completo, y especialmente al final del mismo encontraremos versos muy fragmentarios. De hecho, no sabemos realmente el final que escribió Safo. Lo que sí nos queda claro es el sentimiento de amor que la poeta tiene por su amante, que la abandona, y cómo ella le recuerda esos momentos íntimos que vivieron juntas. Como en otros poemas, Safo agradece el don de la memoria, donde permanecerá intacta e inmortal para su amada. La fuerza de sus palabras es inmensa, así como la delicadeza con la que trata esa intimidad compartida entre las dos mujeres.

La misma Safo dice en otro poema: Te aseguro que alguien se acordará de nosotras. Yo, más de veinte siglos después, lo confirmo: Safo, te recordarán siempre. 

Eres inmortal.




τεθνάκην δ᾽ ἀδόλως θέλω.
      ἄ με ψισδομένα κατελίμπανεν

πόλλα, καὶ τόδ᾽ ἔειπέ [μοι·
«ὤιμ᾽ ὠς δεῖνα πεπ[όνθ]αμεν,
      Ψάπφ᾽· ἦ μάν σ᾽ ἀέκοισ᾽ ἀπυλιμπάνω.»

τὰν δ᾽ ἔγω τάδ᾽ ἀμειβόμαν·
«χαίροισ᾽ ἔρχεο κἄμεθεν
      μέμναισ᾽, οἶσθα γάρ, ὤς <σ>ε πεδήπομεν.
αἰ δὲ μή, ἀλλά σ᾽ ἔγω θέλω
ὄμναισαι [. . .]δ[. . .]θεαι,
      ὀσ[^ – ^ ^] καὶ κάλ᾽ ἐπάσχομεν·

πό[λλοις γὰρ στεφάν]οις ἴων
καὶ βρ[όδων πλο]κίων τ᾽ ὔμοι
      καὶ [^ –] παρ᾽ ἔμοι περεθήκαο

καὶ πόλλαις ὐπαθύμιδας
πλέκταις ἀμφ᾽ ἀπάλαι δέραι
      ἀνθέων ἐ[ράτων] πεποημέναις.

καὶ πόλλω[ι λιπάρως] μύρωι
βρενθείωι [τε κάλον χρόα
      ἐξαλ<ε>ίψαο κα[ὶ βασ]ιληίωι,

καὶ στρώμν[αν ἐ]πὶ μολθάκαν
ἀπάλαν παρ[^]α[.]ονων
      ἐξίης πόθο[ν – ^ ^]ανίδων,
κωὔτε τις [^ ^ οὔ]τε τι
ἶρων οὐδ᾽ ὐ[^ – ^ ^
      ἔπλετ᾽, ὄππ[οθεν ἄμ]μες ἀπέσκομεν·



*LO BUENO DE LA MEMORIA


Cada cual rinde honores a sus sabios.
Los habitantes de Mitilene honran a Safo,
aun siendo como era una mujer.

Aristóteles, Retórica


De verdad que quiero morirme.
Ella me ha dejado llorando,
mientras me decía lo siguiente:
¡Cómo sufrimos terriblemente, Safo,
pero te dejo, aun sin quererlo!
Y yo le respondía entonces:
Vete feliz y recuérdame siempre,
pues bien sabes cuánto te quise.
Y si no te acuerdas,
yo te refrescaré la memoria
con todo lo hermoso que vivimos juntas.
A mi lado, de violetas y de rosas
y de flor de azafrán coronas te pusiste,
y te colocaste en tu cuello suave
guirnaldas hechas de flores, trenzadas,
y te ungiste con perfume,
y con esencias propias de una reina.
Y en una cama delicada y blanca,
culminabas tus deseos…,
y no había fiesta ni santuario
donde no estuviéramos presentes…
ni bosque sagrado…




*Esta traducción se publicó por primera vez
en el Número 32 de la revista El coloquio de los perros.


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