martes, 19 de septiembre de 2017

LAS HORMIGAS ENLOQUECEN



El músico catalán posee el aura de los que han sido tocados con la suerte de la creación. 

Esto lo decía el periodista Daniel J. Rodríguez en una entrevista que le hacía a Carlos Ann en la Navidad de 2014 durante su primera visita a Murcia. Recuerdo aquel fin de semana con mucha alegría, créanme, ya no sólo por el concierto que nos regaló, sino por todos los momentos que pudimos pasar con Carlos, y que guardo como un tesoro en el cajón de la dicha.



lunes, 11 de septiembre de 2017

DOS POEMAS DE DAVID DE DORIAN


ENTRE ESCILA Y CARIBDIS

Hay una juventud que respira el vértigo
de saberse sin salida, lleno de estrellas
su vientre revienta en ningún cielo.
Le han marchitado el talento
para regalárselo a la nada.
Y hay una juventud que no veo
atizándole al oído su sordera,
y un jardín de flores secas
donde el tiempo entierra su paciencia
levanta muros de silencio
en los que engastar joyas de aire.
Los que nunca pudimos ser jóvenes
buscamos a tientas
entre el desperdicio de los días una mano
en la que abandonar quizás el nombre,
quizás el espectro, quizás la esperanza
necesitada de un soplo de cuerpo o
tan solo sin quizás dejar lo abstracto
del poema inverosímil
en el que nos convirtieron.
Por otra parte, no puede usted quejarse,
usted manufactura inexistencia,
nos vamos calladitos,
con una discreción rayana en lo grotesco,
habiendo sido un secreto
y con la seguridad de habérsenos negado
incluso una cuarta vez antes del alba.
Pero yo estoy seguro,
hay una juventud sin primavera
reptando en el invierno de las cosas.
Debe de haber alguien en cercanas latitudes
arrojando caballos al mar,
rezando por llegar a Ítaca
antes de que Penélope sea pasto de la tierra.
Debe de haber alguien más ahí fuera…



SIRENAS

Atado al mástil de la noche
le susurra una canción
al ángel disecado de la ausencia,
la distancia llora música de piedra,
entre sus notas el veneno
fermenta su espuma de sombras.
Esa voz tiene alas de cera
y un beso de alcohol en su timbre.
Y tú caerás en la trampa
como poseído por un vate,
rezarás salmos etílicos
a una luna de sangre, nombrarás

al rey de tus fantasmas.


David de Dorian
De NOCTURNO CANTO DEL EDÉN



sábado, 2 de septiembre de 2017

EL DINERO

Pasta, metálico, capital, tela, guita, efectivo, plata, billetes, fondos, pavos. 

Dinero. 

Lo que separa el ser del no ser. Pero ¿qué es el dinero?

miércoles, 23 de agosto de 2017

Un poema de PUNTOS DE NO RETORNO de Andrés García Cerdán


CORRIENTES

Que las corrientes desbocadas
de los ríos del norte
escriban en mi nombre este poema.
Que lo hagan por mí
con su furia,
                     a su antojo.
Que en su descenso
precipitado, en su furiosa espuma
y en sus rápidos contra las rocas,
arrastren las cosas que soy
y he sido,
las canciones que prefería,
mis años.
Que lo conviertan todo en otra cosa más noble.

Ojalá este deshielo
de las altas montañas de la noche
me lleve -como
lijando mi mala fortuna-
y me destroce
y me arranque de cuajo
y me destine al mar por ríos y barrancas,
a las playas desiertas y remotas,
hacia ese otro deshielo último
que espero
y que me nombra.



Andrés García Cerdán
De PUNTOS DE NO RETORNO
I Premio Internacional de Poesía
San Juan de La Cruz
Reino de Cordelia, 2017




miércoles, 16 de agosto de 2017

MUJER FRENTE AL CAOS


estar en este espacio
bajo esta piel que fluye
queriendo
que el principio se deshaga
como fruta aplastada por el ganado.
sin decir la sangre ni la herida.

sin raíz
sin playa
sin bolsillos.

los ausentes se demoran en su ausencia.
todo en mí parece permanente.

la herida es una herida,
aunque no sangre.

mis manos, el apéndice
de un olvido inabarcable y ruin.
el corazón,
ese asqueroso músculo
que bombea
como los metrónomos.

Andrea Aguirre

MUJER FRENTE AL CAOS
La Penúltima editorial, 2017



miércoles, 9 de agosto de 2017

TODOS TENÍAN UN PAPEL



Cuando recuerdo aquellos días, una de las sensaciones más hondas que me invade es: qué poco nos controlaban. Teníamos que ir al colegio, sí, pero que vigilancia tan parca: pasábamos más tiempo fuera del letargo de sus aulas -curioseando, discutiendo, descubriendo el mundo, jugando, o en el Salón de Billar- que encerrados en ellas. Los profesores, en tantas ocasiones con «pasado» de librepensador, solían saber su asignatura; no precisaban exigir compostura y respeto en sus clases, eso era algo que la educación recibida en nuestras casas más el temor al castigo, de infringir la norma, daba por sentado. Se les temía y se les admiraba a veces, porque podían ser muy brillantes. Pero no “se metían” en tu vida. Enseñaban, y de no aprender, te suspendían, pero no recuerdo que las faltas de asistencia constituyesen un grave problema, como tampoco lo era la diversidad de caracteres, inclinaciones, dedicación al estudio o ineptitud para el mismo. Felizmente, no existían psicólogos. Y la estupidez que destilaban ciertos libros del programa, se compensaba con frecuencia por la inteligencia y la astucia del maestro; como la intransigencia y vileza de alguno de estos, la equilibraba nuestra absoluta coraza de vitalidad social.



Porque los niños teníamos mucho donde elegir. Convivíamos con todos los representantes de esa «fibra social». Conocíamos y frecuentábamos a gentes de lo más diverso, y sin que en ningún momento se nos hubiera llevado a pensar que fuesen «extraños» al mundo: tratábamos con compañeros de todas las categorías; se mezclaban todos los sueños, las ilusiones más diferentes... y las memorias familiares más encontradas. Teníamos amistad con putas, con delincuentes, con feriantes, con mandos militares, con tenderos, con pescadores, con ricos y con pobres. Todos tenían «su» sitio al sol; el virtuoso y el depravado, el listo y el tonto, el afortunado y el tocado por la desgracia, el vencedor de aquella guerra tan cercana y el derrotado. Y de todos aprendíamos. Era una España sórdida, triste, en muchos de sus hijos, atemorizada. Pero latía. Se escabullía de leyes y ordenaciones que no negaba con palabras, pero burlaba con sus actos. La Censura podía ejercer su grotesca protección de las costumbres, mas circulaban los libros prohibidos a la vista de todos y las editoriales publicaban a una altura cultural que hoy no podemos sino envidiar. Las putas estaban en las puertas de sus casas y en los bares, y los niños hablábamos con ellas con toda naturalidad y con no menor desenvoltura subíamos a sus habitaciones; ni ellas, ni las mujeres ya maduras que «iniciaban» a los adolescentes, ni los caballeros que tenían trato con jovencitas, ni estas ni nosotros imaginamos nunca estar violando ley alguna, salvo el perfume excitante del pecado, en quienes tuvieran creencias religiosas, que añadía encanto a las manipulaciones.

La nación podía flagelarse espiritualmente con patéticos Rosarios de la Aurora o Adoraciones Nocturnas, o amenazantes sermones, pero la misma penitente del alba bien podía, a la hora de la siesta, entregar sus suspiros al ansia de un mozalbete, o el venerable esposo de la iniciadora aprovechar la tarde de «trabajo en el despacho» para pasarla en un burdel. Los médicos fumaban y bebían y en algunas ocasiones eran morfinómanos conocidos; los curas tenían urgencias de hombre, y no era raro que supieran satisfacerlas, como el ascetismo de su Religión no solía quitarles el apetito.

Todo el mundo cumplía su papel. El borracho de la calle, era eso: el borracho de la calle; como el matrimonio que se llevaba mal; como el mariquita; como la «viciosa»; como el «calavera»; como el tonto o el loco: formaban parte de la sociedad. Mucha gente podía criticarlos, en ocasiones con dureza, pero no se negaba su existencia, nadie –salvo algún cretino– pretendía redimirlos, «curarlos», y quien lo urgía ese sí era objeto de la guasa general. La abyección de la moralina que constituía los principios sagrados del Franquismo, aliñados por el vinagre del Catolicismo al uso, no dejaba de ser un ciclorama ante el cual sucedía la vida de la sociedad, que si parecía acatar aquel código indigno –y, sobre todo, mezquino–, en verdad se esforzaba en lo que le daba la gana.


José María Álvarez
LOS DECORADOS DEL OLVIDO





miércoles, 26 de julio de 2017

UNOS POEMAS EN FRANCÉS EN LE CAPITAL DES MOTS


Agradecidísima a Miguel Ángel Real por haber traducido estos poemas al francés para la revista Le Capital des Mots. ¡Todo un honor!




DESCONCIERTO

Hombre astuto
que erró mucho tiempo… 
Homero

Reconozco a veces mi vida en algunos sitios.
El café, un cigarro, una taza agradable.
Las Mezquitas me tuvieron dentro,
me perdí en las calles del Bazar.
En Nueva York tengo ropa en la tintorería,
veo caras conocidas en el barrio de Termini,
tratos familiares en Alexander Platz.
A veces, perfecta realidad. Otras, abismo.
Otras veces, sólo soy real en Cartagena.
Y esa sensación me asfixia.

 
DESARROI


Homme rusé
qui erra longtemps… 
Homère


Je reconnais parfois ma vie dans certains endroits.
Le café, un cigare, une terrasse agréable.
Les Mosquées m’ont accueillie,
je me suis perdue dans les rues du Bazar.
A New York, j’ai du linge au pressing,
je vois des têtes connues dans le quartier de Termini,
des relations de famille à Alexander Platz.
Quelques fois, parfaite réalité. D’autres, abîme.
D’autres fois, je ne suis réelle qu’à Carthagène.
Et cette sensation m’étouffe. 

***


 
¿Y SI NO TE ENCUENTRO ?


Justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos posibles. 
Gil de Biedma


Búscame en el salitre del mar sureño,
en la línea que separa de la tierra el cielo,
en los libros gastados de París
o en el ocaso rosa de Pest.
Búscame en la abstracción del tiempo,
en el merodeo de aquellas casas de oro,
en las sombras del almendro en flor.
Búscame en las manos asoladas de mi abuela,
en los sombreros de copa,
en las tumbas de un cementerio tunecino.
Búscame en las huellas de los perros
y en el relamer nocturno de Marruecos.
No me busques aquí.
No estoy. 

 
ET SI JE NE TE TROUVE PAS ?

Juste en cette minute
quand nous nous échappons
au meilleur des mondes possibles 
Gil de Biedma

Cherche-moi dans le salpêtre des mers du sud,
dans la ligne qui sépare la terre du ciel,
dans les livres usés de Paris
ou dans le couchant rose de Pest.
Cherche-moi dans l’abstraction du temps,
quand je rôde dans ces maisons d’or,
dans les ombres de l’amandier en fleur.
Cherche-moi dans les mains dévastées de ma grand-mère,
dans les hauts-de-forme,
dans les tombes d’un cimetière tunisien.
Cherche-moi dans les traces des chiens
et dans le régal nocturne du Maroc.
Ne me cherche pas ici.
Je n’y suis pas.

***



CASILLERO DEL DIABLO


Y luego, en otoño, el aire seco y vibrante,
cargado de áspera electricidad estática,
que inflama el cuerpo bajo la ropa liviana. 
Durrell

 
La vida puede ser hermosa
con esos pequeños gestos mundanos,
o cuando escuchas un disco de los Dire Straits,
o con un paseo otoñal en esa mar nuestra
que nos vio nacer y nos nace siempre.
Con una boca carente de pudor y de soberbia
cuando muerdes la manzana podrida
del deseo,
y caes torbellino abajo
al fondo más oscuro de la mente,
donde hay unas bragas
y esperma y sangre y tú luces como nunca.
O con las viejas fotografías de mi abuela,
dichosa sobre su moto azul,
donde siempre me parece estar ahí,
retratándola.
Cuando esos crepúsculos
que no son ya rojos, sino dorados y eternos,
clavados para siempre en tu retina,
a fuego en Istanbul, en Buda tatuados.
Con el blanco y negro de algunos filmes,
el grito de ¡Marcello! en la Fontana
las risas de esas chicas que se abren al mundo.
La copa de vino que empapa tus venas,
el verso que arrastra y que araña,
que embruja –oh, sí, esas lecturas
de noches adolescentes-.
Con una conversación, quizá;
una cena en Roma bajo aquellas farolas
amarillas, como las de Pérgamo,
y ese cubata agrio que nos hizo reír en Atenas.
Pero luego,
¿qué hay detrás de todo aquello?
¿comprenderemos algo al final del trecho?
Somos objetos vacíos
que alguien guarda.

CASIER DU DIABLE


Et ensuite, en automne, l’air sec et vibrant,
chargé d’âpre électricité statique,
qui enflamme le corps sous la robe légère. 
Durrell


La vie peut être belle
avec ces petits gestes mondains,
ou quand tu écoutes un disque de Dire Straits,
o avec une balade automnale dans cette mer à nous
qui nous vit et nous fait toujours naitre. 
Avec une bouche dépourvue de pudeur et d’orgueil
quand tu mords la pomme pourrie
du désir,
et tu tombes en aval des tourbillons 
au fond le plus sombre de l’esprit,
où il y a une culotte
et du sperme et du sang et tu brilles comme jamais.
Ou avec les vieilles photographies de ma grand-mère,
heureuse sur sa moto bleue,
où j’ai toujours l’impression d’être,
en lui faisant le portrait.
Quand ces crépuscules
qui ne sont plus rouges, mais dorés et éternels,
cloués pour toujours dans ta rétine,
au fer rouge à Istanbul, tatoués à Buda.
Avec le noir et blanc de certains films,
le cri de Marcello ! dans la Fontana
les rires de ces filles qui s’ouvrent au monde.
Le verre de vin qui trempe tes veines,
le vers qui entraîne et qui griffe,
qui ensorcèle –oh oui, ces lectures
de nuits adolescentes-.
Avec une conversation, peut être ;
un dîner à Rome sous ces lampadaires
jaunes, comme celles de Pergame,
et ce cocktail aigre qui nous fit rire à Athènes.
Mais ensuite,
qu’y a-t-il derrière tout cela ?
comprendrons-nous quelque chose au bout du chemin ?
Nous sommes des objets vides
que quelqu’un garde.

***

AUREA MEDIOCRITAS


Evocando el pasado y los días lejanos
lloraré. 
Verlaine

 
Mi estado es cambiante
-por qué negarlo-,
mudado en aquella o esta circunstancia,
ocasión o lugar donde me halle.
Mi estado es adverso ante una falda,
ante un cigarro mal apagado
o esa laca barata que usas los lunes.
Es catatónico si pierdo en la batalla,
nublado algunas tardes soleadas,
brillante con alcohol y noches,
fálico si la prisa apremia,
si la ley impera descarado.
Voy de lo flexible a lo volcánico,
salvaje cuando hay gente,
pacífica si me entreno.
Evitando el punto intermedio,
alejándome siempre de lo mediocre.

 
AUREA MEDIOCRITAS


Je me souviens des jours anciens
et je pleure. 
Verlaine


Mon état est changeant
-pourquoi le nier-,
mué en une quelconque circonstance,
occasion ou lieu où je me trouve.
Mon état est rétif devant une jupe, 
face à un cigare mal éteint
ou devant cette laque bon marché que tu utilises le lundi.
Il est catatonique si je perds dans la bataille,
nuageux certains après-midi ensoleillés,
brillant avec l’alcool et les nuits,
phallique si l’envie me presse,
si la loi règne, effronté.
Je vais du flexible au volcanique,
sauvage quand il y a du monde,
pacifique si je m’entraîne.
En évitant le juste milieu,
en m’éloignant toujours du médiocre.

 

De “Verbos por dentelladas” 
(RavensWood Books, 2016)

Publicado en Le Capital des Mots:
http://www.le-capital-des-mots.fr/2017/07/le-capital-des-mots-noelia-illan-conesa.html